¡Hola! Soy Mariano Larralde, cofundador de Sumatra Explorer Co.

En este espacio voy a compartir historias relacionadas con el diseño y la fotografía viajera.

 

CRÓNICA 1 "LA PRESENTACIÓN"

Tengo 48 años, estudié Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Mar del Plata y Fotografía.

Mi motivación comenzó en la casa de la abuela Rita en Rauch, donde encontré una biblioteca repleta de libros de aventuras de mi papá y sus seis hermanos. Libros como “El llamado de la selva" y las revistas National Geographic me despertaron tempranamente el espíritu explorador que todos llevamos dentro.

Desde chico soñaba con recorrer las montañas más altas, atravesar el Sahára, descubrir ciudades perdidas, nadar en los mares del mundo.

Esos sueños fueron el motor que impulsaron mi pasión por el diseño y la fotografía, siempre buscando compartir la magia de la exploración.

 

CRÓNICA 2 "LA PRIMER CÁMARA"

Mi interés en el diseño comenzó en la secundaria en la Escuela Técnica Islas Malvinas en Rauch.  (1989 a 1994)

Durante los seis años que pase en la técnica, aprendí a diseñar productos en el tablero de dibujo y luego a producirlos en el taller de fundición o en la carpintería.

En el último año estuve a cargo de diseñar los posters para las fiestas que organizábamos para juntar la plata para pagar el viaje de egresados a Bariloche.

Fue durante ese viaje que encontré una cámara de fotos en un banco de la plaza cívica de Bariloche.

A partir de ese momento empecé a hacer fotografías, quería compartir con mi familia y amigos los paisajes que descubría.

Sin darme cuenta, había iniciado una conexión con la cámara fotográfica que aún me acompaña a donde quiera que vaya.

 

CRÓNICA 3 "MAR DEL PLATA"

En 1995, a los 18 años, me instale en Mar del Plata para estudiar Diseño Industrial en la UNMDP.

Yo amaba Mar del Plata, el mar, los acantilados, la ciudad entera.

El ambiente de la facultad me encanto, las charlas sobre diseño, lenguaje visual, las primeras aproximaciones al minimalismo, los fines de semana sin dormir armando las entregas de Diseño.

La bicicleta para ir y venir a la facultad, incluso cuando llovía para no pagar el boleto de colectivo y también cómo un símbolo de libertad y determinación de lo que quería para mí vida; decidir que caminos tomar, pasar los semáforos en rojo, en contramano, todo eso que te permite hacer la bici.

Otro recuerdo mágico de esos años fue mi primer PC con Windows 95. Esa computadora se convirtió en la puerta de entrada a un mundo digital lleno de posibilidades.

El primer trabajo en Mar del Plata fue para una editorial, tenía que compaginar libros para niños en un programa que se llamaba 'publisher". Ese fue uno de mis mejores trabajos, solo superado por mi primer trabajo: "abridor de tranqueras'. A los 14 años en Rauch, con el tio "Yayo" Larralde que era veterinario y necesitaba alguien que abriera y cerrará las tranqueras cuando entraba y salía de los campos. Parece un trabajo simple pero no lo era tanto, cada tranquera tenía sus mañas y eran todas diferentes.

Volviendo al trabajo de editor, lo mejor que tenía era que podía trabajar desde casa en la computadora, me despertaba a las 5 de la mañana y trabajaba hasta las 8, después me quedaba todo el día libre para ir a la facultad y dedicarme a estudiar, a los trabajos prácticos y a soñar con salir a explorar el mundo.

 

CRÓNICA 4 "NACE SUMATRA"

Cuando cursaba el tercer año de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Mar del Plata, decidí emprender un proyecto junto a dos amigos, Jimena y Federico, queríamos crear una marca de ropa que reflejara nuestra pasión por el mar y la exploración.

Quienes han enfrentado la tarea de elegir un nombre para un emprendimiento, al que se le va a poner mucho tiempo y amor, comprenden lo desafiante que puede ser.

La búsqueda del nombre se convirtió en un viaje por sí mismo.

Probamos nombres de exploradores famosos, personajes de libros de aventuras, de canciones. Habían transcurrido algunas semanas y aún no teníamos uno.

Un día intentamos una estrategia diferente, extendimos un viejo mapamundi sobre la mesa y comenzamos a seleccionar lugares que sonaban bien y además nos traían a la mente imágenes de aventura, naturaleza, magia y misterio. Anotamos unos pocos que cumplían con la consigna y los pusimos a votación entre amigos. Así, el 8 de agosto de 1998 nacía Sumatra.

Tenía 22 años y muchas expectativas, creía que Sumatra no solo me brindaría la oportunidad de trabajar en algo propio y expresivo, sino también la posibilidad de concretar los sueños de la infancia de salir a descubrir el mundo.

 

CRÓNICA 5 "LA FILOSOFÍA"

Cuando comenzamos Sumatra, teníamos el sueño de hacer algo especial, una marca que conectara con la gente de manera única.

Desde el inicio, guiados por los principios de diseño minimalistas, nos propusimos desarrollar productos esenciales, simples y atemporales que, al mismo tiempo, narraran historias de viajes y viajeros.

La durabilidad se convirtió en el ancla de nuestra filosofía, resistiendo a las modas efímeras y a las tendencias pasajeras, para crear prendas que resistieran el paso del tiempo.

Cada uno de los productos llevaba consigo la simbología viajera, contando relatos a través de su nombre, el corte, los materiales, las costuras, el color, las estampas y en los detalles.

Buscábamos capturar la esencia explorer y fusionarla con la vida contemporánea para ofrecer un equilibrio entre funcionalidad y simbolismo, invitando a mantener vivo el espíritu de la aventura y la exploración en el uso cotidiano.

Fue un momento especialmente significativo en mi vida. Podía aplicar lo que aprendía en la facultad de diseño a el proyecto, unir la teoría con la práctica de una manera que realmente me emocionaba.

Con Sumatra quería llegar a todos los rincones de la Argentina y claro, cruzar fronteras; mi visión era no solo construir una marca de ropa, sino también transmitir un mensaje de libertad y sostenibilidad que resonara en los corazones de todos aquellos que buscamos construir un mundo mejor.

 

CRÓNICA 6 "LAS ILUSTRACIONES"

 

Desde el inicio, nuestra meta era trascender más allá de la moda; queríamos ser portadores de ideas que resonaran con fuerza en el público.

Buscábamos narrar historias de libertad y conexión con la naturaleza, y qué mejor manera de hacerlo que a través de las estampas de nuestras remeras
Nos propusimos crear ilustraciones que capturaran la atención de la gente de manera hipnótica y los llevaran a un mundo de aventuras y exploración.
Algunas de las ilustraciones las creábamos nosotros mismos, mientras que otras las encargábamos a ilustradores y diseñadores gráficos que nos encantaba el trabajo que estaban haciendo. Entre ellos se encontraban nombres como Debi García Marchesani, Gustavo Martín, Hernán Marsili, Juan Ioco, Julián el Mono, Lila Otamendi, Lucas Lamarche, Machi Fulquet, Martín Rizzo, Martín Varbaro, Mercedes Calo Stapich, Nacho Villamil, Panco Sassano y Peter Petrelli, entre muchos otros.
A partir de las remeras la marca comenzó a expandirse, primero entre amigos, después entre amigos de amigos. Hasta que un día, Shark Island, una tienda multimarca ubicada en la calle Rawson entre Güemes y Olavarría en Mar del Plata, nos hizo un pedido.
Ese momento marcó un hito significativo en nuestra corta historia, ya que nos hizo creer en la posibilidad de llegar a otras tiendas interesadas en lo que estábamos construyendo.

Cuando sos emprendedor y estás dejándolo todo por tu proyecto, te aferras con fuerza a las señales que indican que estás en el camino.

 

Continúa la semana próxima.